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martes, 2 de octubre de 2018

Manolito el Piñonero


Manolito el Piñonero
Manuel Pérez Aquino, piñonero de Benacazón
Fotografía tomada en Los Palacios, en el año 1963. Lo que veis a sus pies son unas alforjas repletas de piñones, las mismas que él echaba sobre la trasera de su bicicleta,
 la cual fue el medio con el que se ganó la vida y con la que recorría los pueblos.
Su pregón decía:
Por una calle me meto, por otra me doy la vuelta, 
la niña que quiera piñones tiene que salir a la puerta.
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Al borrico que yo tengo, le quiero poner un bozal, 
por que a probado mis piñones y ya no se puede aguantar.
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En  aquellos años 60, siendo yo jovensuelo solía oír pregonar por las calles de mi pueblo, a los vendedores que ataviados unos con alforjas a lomos de un burro o mulas, otros con canastos de mimbre donde portaban sus mercancías,el lechero con sus cántaras, el pastelero a primera hora de la mañana; por la tarde en el porche, junto a la iglesia de Santa María  solía pregonar sus mercancías a plena voz,esta forma de pregonar atraía a las gentes, que nos acercabamos con las monedas en la mano para pedirle un cartucho de piñones y sentarnos en los bancos del porche a degustar tan exquisitos piñones, yo tenía una navajita pequeña para abrirlo, los que no tenían rajita le daba con una piedra sobre el suelo.Este vendedor de piñones se llamaba Manuel Pérez Aquino "Manolito el piñonero de Benacazón",en su pueblo era conocido por la familia  "el Jarrito",nació en 1931 y murió con 84 años,se casó con una Sanluqueña Rosa Hidalgo y vivieron en el N· 4 de la calle Limones,tuvieron una hija, su esposa unos años menor que él, vive actualmente con su hija en el barrio de "Penita pena"ya que recientemente vendieron su casa de la calle limones.
La escena pertenece a la ya perdida romería de la Virgen de la Granada,
 la cual se llevaba a cabo en el valle de la torre que hay cerca del Río Guadiamar. 
Las cruzadas de blancos tirantes del delantal que cruzan la espalda de una mujer, las difusas personas que aparecen al fondo, donde se distinguen las boinas de los hombres y el rodete del cabello de una mujer, junto a la cual, un niño, cuyo busto asoma por encima del lomo de una mula, parece dirigir su mirada a la cámara. En cuanto a los personajes principales de la escena, entre los más jóvenes, que se hallan detrás, un niño de pelo moreno, cuya raya se hace notar, sonríe inocentemente, junto a uno de cabeza pelona y brazos en jarra y otro que parece haberse puesto de rodillas, cuya redonda cara es enmarcada por una boina similar a la de sus mayores, los cuales se hallan delante, rodeados de canastas de mimbre, recipientes de vidrio forrados de grueso esparto, y unas angarillas sobre la que un hombre de tosco y robusto aspecto se sienta, en la compañía de dos amigos, ataviados por amplios camisones blancos, sobre los cuales resaltan los oscuros tonos de sus rostros. Entre los tres personajes del principio, se aprecia un irónico gesto de humor, cuando, el personaje del medio, que sostiene un grueso pan, con una pierna cruzada y echado levemente hacia atrás, como si fuese un marqués, recibe de las manos de sus dos amigos,(que hacen de criados) un vaso y un pedazo de chacina que este se lleva a su boca; la humildad y pobreza de sus vidas contadas con humor. 

Un reportaje de José Manuel Velásquez Guerrero
y un recuerdo de Ricardo Martínez Amores

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