lunes, 18 de octubre de 2021

Antonio Palmar Gálvez 1909 -1977.

 

Antonio Palmar Gálvez ( Sanlúcar la Mayor)
Padres: Rafael Palmar y María Gálvez (Sanlúcar la
Mayor)
Nacimiento: 29 de Julio de 1909
Defunción: 3 de Abril de 1977
Esposa: Ana García Hidalgo (Sanlúcar la Mayor)
Hijos: María, Ana, Rafael, Juan.
Vivian en C/ Limones Nº 21

Realizo el servicio militar en Melilla,
en el Regimiento de Regulares. Año 1930.
Durante la Guerra civil española fue movilizado
a su propio regimiento de regulares en Melilla.
En este periodo de guerra, fue dado de baja debido a que
al lanzar una granada, esta, estalló en el aire y la onda
expansiva le alcanzó una de las manos, por lo que al
recuperarse de las heridas le quedo deformada.
A su regreso a Sanlúcar la Mayor retoma su puesto de
Municipal en el que permanecerá hasta su jubilación.

Fotografía durante el servicio militar en Melilla.
 
Antonio Palmar fue muy conocido y reconocido por su
trabajo de Municipal. Fue un hombre de compleción
corpulenta, serio y con dotes de mando lo cual provocaba
un gran respeto, “parecía que había nacido para ser
municipal”. Pero en el fondo, Antonio, no era tan fiero
como aparentaba. A primeras horas de la mañana
establecía el orden en el mercado de la plaza con los
puestos que tenían asignado su lugar, o vigilaba estos en
ausencia de sus dueños. Pero como más se le recuerda es
sentado a la puerta del Ayuntamiento, en una silla de enea a
la espera de su ronda, cuando le tocaba servicio nocturno
que solía ser casi siempre.

Fotografía de Municipal en el periodo de posguerra.
 
Antonio Palmar además de ser corpulento,
con los años adquirió un sobre peso excesivo con
un abdomen bastante pronunciado. Este hecho,
unido a sus dolencias en las piernas por una
deficiente circulación sanguínea, ralentizaba en
gran medida sus desplazamientos. En aquellos
años 50, tanto en las corridas de toros como en los
cines de la Venta Pazo y el de Juan Macías, solían
formarse una colas muy largas para las que el
Municipal Palmar era requerido para poner
orden.

Fotografía con su amigo “Ventura “que era un antiguo empleado de la
gasolinera, en la que recrean un simulacro de detención de un malhechor



 
Fotografía en los años 60 de paisano tomando unas cervezas con su amigo
Filomeno.
 Los sanluqueños y sanluqueñas guardaran en sus memorias muchos recuerdos
de tan singular personaje, incluso yo mismo, a mis 8 o 9 añitos, que solía jugar
en el porche de la Iglesia de Santa María con mis amigos, cuando hacíamos
alguna travesura, pronto aparecía el municipal con su vara, lo cual nos hacía
salir corriendo mientras gritábamos ¡¡que viene Palmar!!, pero debido a su
limitada movilidad nunca nos alcanzaba.
 
Fotografía junto a su hermano Rafael -en el centro- conocido también por el
“Manco Palmar “que trabajaba en el Juzgado.

 Durante décadas Antonio Palmar, estuvo al servicio de nuestro
Ayuntamiento y de sus paisanos/as por lo que guardamos en nuestra memoria
colectiva muchos de aquellos momentos de su presencia. Por ello, hoy le
recordamos, con el deseo de que su alma descanse en paz. Antonio Palmar
Gálvez tras su jubilación, se retira a descansar hasta su defunción en 1977.

 Doy las Gracias a su Hija María y a su nieto Joaquín por facilitarnos estos
datos y fotografías.

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jueves, 2 de septiembre de 2021

Bar la Horca. Calle Cristóbal Colón.

 

Bar la Horca. Calle Cristóbal Colón.

Este bar está situado en la conocida calle Cristóbal Colón, en la travesía de la carretera de Sevilla – Huelva, esquina con la calle Duque de Lerma.  Sus antecedentes como bar se remontan a finales de los años de  1920, donde fue conocido como el bar de Manolito de la Horca. En sus traspasos figuran los nombres de Manolito Liza en 1940, Agustín “Pistola “en 1950,  Joaquín (el cobrador de autobús de la empresa Jiménez). Eugenio Corchero en 1970, y que sería traspasado en el 2004 a Manolo Ruiz. Recuperándolo como restaurante hasta su traspaso en el 2018 donde continuaría como restaurante unos años como Bar Restaurante La Buena Vida. Actualmente (cerrado)

Este bar fue muy conocido a lo largo de sus tiempos no solo por sus tapas y vinos, también  fue lugar donde vendían tanto las entradas para el cine y entradas para las corridas de toros que justo en frente se encontraba la vieja plaza de toros ya desaparecida a finales de los años 70 como lugar de espectáculos, llegando a su destrucción final a comienzo de 1990, donde fue construido un edificio de viviendas conocido como el Ruedo.

En cuanto a su conocido nombre de la Horca aun no conocemos datos algunos, es posible que por su nombre pudiera haber sucedido lo que su nombre indica. En aquellos años también fue abierto otro bar muy conocido en la misma carretera, este se llamaba, El Lagarto, pero este fue motivo que el dueño coloco en el bar un lagarto de tamaño natural pero de madera; este bar como todos lo conocéis fue después traspasado a Julio López y que actualmente se cerró recientemente. Los bares de nuestro pueblo siempre tendrán unas historias que contar, ya que estos fueron y son lugares donde el pueblo los visita a diario, y en ellos, y cada uno en su tiempo fueron testigos de acontecimientos de nuestra convivencia social. 

 

La calle Cristóbal Colón como es conocida actualmente, y en cuanto a su nombre nada que contar ya que todos/as reconocemos a este señor, pero también tuvo otros nombres, según el estudio de Miguel Ángel Soler Vázquez, también fue conocido con los nombres de, Calle del Horno de la Rufiana o Rufina. Estaba formada esta calle en 1620 por un total de 8 casas, de las cuales, 8 estaban habitadas. Vivian en esta calle 39 almas, repartidas de las siguientes formas: 24 varones; 15 hembras.


También fue conocida a primeros del siglo XX como, Calle de Castillejo. Esta calle existía en el año 1904, según planos del Instituto Geográfico y Estadístico. Esta calle fue declarada de 2ª Categoría en el Pleno Municipal del 12/1/1938.
Y popularmente es conocida como Antigua Carretera de Sevilla Huelva.

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jueves, 26 de agosto de 2021

XXV Olimpiada Barcelona 1992.Eustaquio Florea.

 

Sanlúcar la Mayor fue uno de los pueblos elegidos para portar la antorcha olímpica de la XXV Olimpiada Barcelona 1992. El 13 de Junio pasaría por Sanlúcar la Mayor en manos de nuestro querido amigo y paisano Eustaquio Florea (que en paz descase), que nos dejó recientemente, fue recorriendo nuestras calles portando la antorcha olímpica como recogemos en estas instantáneas aportadas por Manuel R. Márquez.


Los portadores de la antorcha procedían de las siguientes agrupaciones. voluntarios olímpicos de varias regiones de España, portadores elegidos por los ayuntamientos de las ciudades por las que pasaba el relevo, que podían elegir un corredor cada uno, las empresas colaboradoras con el relevo y el Comité Organizador, y personas del público en general que presentaron su candidatura.

El primer portador de la antorcha olímpica fue portado por Savvas Saritzoglou, participante olímpico de Barcelona. El número de portadores de la antorcha fueron: 365 en Grecia, 9.484 en España, de los cuales 8.885 fueron a pie y 599 en bicicleta. Visitó en 39 días las 17 comunidades autónomas, recorriendo más de 6.000 km. Pasó por 652 localidades y se detuvo en 60.

El 24 de Junio, la llama llegó a Barcelona y recorrió la ciudad durante toda la noche rodeada de una multitud entusiasmada. Al día siguiente, la última etapa la llevó al Estadio Olímpico para la ceremonia inaugural, donde el arquero paralímpico Antonio Rebollo encendió el pebetero disparando una flecha encendida de la llama olímpica.

 

 


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Más Información.
https://es.wikipedia.org/wiki/Antorcha_ol%C3%ADmpica_de_los_Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Barcelona_1992


miércoles, 24 de febrero de 2021

El ultimo prisionero de la vieja cárcel de Sanlúcar la Mayor.

 

El ultimo prisionero de la vieja cárcel de Sanlúcar la Mayor.

   El siguiente hecho ocurrió en la primavera de 1965. Mi abuelo Manuel Amores Torres durante muchos años se dedicó a la venta y compra de ganados, fue muy conocido entre los tratantes que con regularidad solían parar por la zona de la corredera para sus ventas, era conocido como Manuel  el "Muillo", y sobre todo en aquellas ferias de ganados que dio origen a nuestra feria de Mayo.

 

 En una de estas ferias compro una partida de borricos a unos gitanos, satisfecho con la compra llevo el ganado a una vieja cuadra que tenía en su casa en la calle de los postigos, frente al colegio de la corredera.




    En aquellos años el colegio estaba rodeado de Plantas de Petiforos rodeadas de alambres para limitar su perímetro. Pasada la feria mi abuelo Manuel Amores le dijo a su hijo mayor José, que llevara los borricos a pastar por la parte de atrás del cuartel de la guardia civil, que en aquellos años solo eran fincas de pastos, al cabo de unos días un municipal se percató de estos animales sueltos y llamo al dueño, mientras tanto el municipal llevo los burros al corral del matadero que estaba  en el viejo mercado de abasto.





    De esta finca  hoy día solo se conserva la vieja capilla de la Virgen del Carmen como origen del convento  de los padres carmelitas fundada en 1700 a instancias de las monjas del convento de San José, deseosas de estar asistidas por religiosos de su Orden. En el siglo XIX durante la invasión napoleónica un batallón de suizos se alojó en dicho convento desmantelándolo por completo, viéndose obligada la comunidad a disolverse. Tras la expulsión de los franceses, el convento tomo vida de nuevo después de llevarse a cabo las obras necesarias de  restauración, hasta su desaparición definitiva, terminando sus días como cárcel. Fotografías de la cárcel, el carcelero Mariano Pacheco   Morales, y el Aguacil.



Patio de la carcel,(casa del carcelero Mariano), y Manuel el aguacil.

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martes, 23 de febrero de 2021

La Cárcava y sus cuevas (parte 1)

 

Vistas de las Cuevas ( 1962)
La Cárcava y sus cuevas (parte 1)

   A comienzo del camino viejo existió unas cuevas donde llegó a vivir una familia Sanluqueña conocida por Concha "la latera “ya que junto a su marido se dedican a remendar las latas y utensilios caseros tapando los agujeros o construyendo a partir de una lata de leche condensada les ponían un azar para convertirlo en un vaso para beber, la cueva presenta un pequeño salón con una habitación lateral donde la señora ponía una cortina, de esta manera guardaba más intimidad para su familia. También fueron utilizadas por los trashumantes gitanos que venían cada año en primavera durante la feria local, donde venden o cambian sus transacciones ganaderas, durante su temporada solían ocupar estas cuevas como casa transitorias.



En las Fotografías vemos a Teresa una encantadora señorita hija de José Cárdenas "Cánovas" que vivían junto a la barandilla y la cárcava, y a Pedro Jaén Gonzales que también vivía en la calle Fuente.




    Estas cuevas no eran las únicas ya que nuestra cárcava antes de ser tapada por esta parte de la corredera, y que tenían casi treinta metros de profundidad, desde la barandilla de seguridad que estaba junto a la arboleda de la niña Reyes, podíamos ver como las aguas sucias salían por las tuberías como si fueran un manantial, surcando cuesta abajo hasta perderse de vista a lo largo de la cárcava, desde esta barandilla podíamos ver una de las dos cuevas que se encontraban en esta parte de nuestra cárcava.

    Cuentan  los mayores que siendo ellos niños solían entrar en estas cueva  sin que ninguno de ellos pudieran averiguar su profundidad ya que les daba miedo continuar adelante (La historia cuenta una leyenda sobre estas cuevas en las que su profundidad alcanza un recorrido hasta llegar al recinto amurallado de San Pedro posiblemente sirvieron como una salidas de escape en caso de una invasión,


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miércoles, 15 de julio de 2020

A las orillas del Guadiamar sanluqueño.Añoranzas de nuestro Río.


A las orillas del Guadiamar sanluqueño.
Añoranzas de nuestro Río.

Nuestro paisano Antonio Herrera Ortiz, nos recuerda en sus memorias de aquellos días de excursión con los Hermanos Maristas en los años 60s. Su descripción del recorrido nos recuerda a los Sanluqueños/as aquellos días de Verano con nuestras familia y amigos en la que acudimos a nuestro Río para darnos un chapuzón y pasar unas horas felices,muy cercano al puente, la choza de Miguel y después la del "Sopita", era el único sombrajo junto al Río donde cobijarse de aquellas temperaturas y tomar unos refrescos,aunque también tenemos zonas de grandes árboles donde muchas familias se pasaban todo el día disfrutando de nuestro Río.

Este reportaje nos transportará aquella época, sobre todo a los que fuimos niño en estos años,en los que disfrutamos con salir de excursión,con nuestros padres,o con nuestros maestros,incluso de aquellas aventuras entre amigos de escapadas a nuestro Río Guadiamar.
 Las fotografías expuestas,muestran estas memorias de los que vivieron estas pequeñas vacaciones y ya no están con nosotros, y otros que con el tiempo hemos crecido y con añoranza recordamos estos días de verano.

Caminando hacia nuestro Río, buscando el sosiego de la sombra y el frescor de sus aguas hallaremos la aventura junto al paisaje que nuestro amigo Antonio Herrera nos describe en sus memorias.
Nos gustaba tanto ir de gira a las orillas del Guadiamar sanluqueño, en aquellas tardes en que se hacía tabla rasa entre los émulos de los campos romano o cartaginés.Mi madre, para esa gira o merienda, siempre me preparaba la talega con un bocadillo de mortadela y un plátano. La bebida era el agua del río, que entonces se podía beber con total garantía.
Siguiendo la Vía Pecuaria hacia el río. A la izquierda, contemplamos la masa de monte mediterráneo que ocupa la finca de la Bacante, un excelente ejemplo de acebuche mezclado con encinar y sotobosque de lentisco. A unos 200 metros del inicio y junto a  un grupo de encinas centenarias, encontramos una bifurcación donde tomamos el ramal derecho, atravesando campos de trigo, hasta alcanzar el camino de servicio paralelo a la autovía. En este tramo podemos observar aves esteparias como el aguilucho cenizo, alondras, tarabillas, cogujadas y alcaudones que nos acompañan en nuestro recorrido.
Nos dirigimos a la izquierda, y una vez rebasado el cortijo de Los Lagares, alcanzamos el arroyo molinillo, donde atravesamos el puente de la autovía pasando por su orilla, encontrándonos el arroyo Ardanchón. Este caudal de agua tiene una elevada importancia ecológica, tanto por la gran densidad  que presenta el bosque de ribera de este afluente del Guadiamar, como por el  tipo de paisaje que atraviesa (campos de cereal y girasol), convirtiéndolo en un excelente corredor ecológico transversal.
Una vez atravesado el vado del arroyo Ardanchón, seguimos a la izquierda por el sendero de uso público paralelo al arroyo Guadiamar por su orilla derecha. En este recorrido, destaca la vegetación de ribera: álamos, olmos y fresnos (tanto naturales como de repoblación) entre adelfas y tarajes.Más adelante, nos adentramos en el último tramo de nuestro itinerario, que discurre entre la dehesa de encinas de la hacienda La Herrería y el bosque de ribera del cauce derecho. Aquí encontramos el río flanqueado, además de por especies mencionadas anteriormente como álamos y fresnos, por eucaliptos enormes que proyectan una intensa sombra bajo sus copas y hacen especialmente agradable este itinerario en los días soleados de verano. Este tramo es  especialmente rico en  fauna  acuática, por lo que nos podemos encontrar a numerosos pescadores practicando este deporte en sus orillas.
Continuamos nuestro recorrido hasta el puente de la carretera A-472, lo sorteamos y llegamos a nuestro destino, el Área Recreativa Las Doblas, un lugar idóneo para descansar y reponer fuerzas para  emprender el camino de vuelta hasta el Centro Guadiamar.El área recreativa de las Doblas consiste  en una antigua gravera  aprovechada para diseñar un complejo sistema de lagunas que se alimentan con las aguas de las crecidas. La mayor de estas lagunas fue dotada con una pasarela de madera que permite atravesar, pudiendo contemplar las densas masas de carrizo de sus orillas y las aves acuáticas.
El nacimiento del Guadiamar tiene lugar en el municipio de El Castillo de las Guardas, en zona de baja montaña, categoría paisajística que acompaña al río hasta la cola del embalse del Agrio,punto en el que el río se adentra en la campiña acolinada.
 



Tras este primer tramo campiñes, localizado en el municipio de Aznalcóllar,el río se adentra posteriormente en ámbitos de topografía sucesivamente ondulada, pasando posteriormente a la campiña alomada. Es precisamente esta campiña alomada la que acompaña al río en el 21% de su recorrido, convirtiéndose por ello en la segunda categoría paisajística más importante.





En aquellos días calurosos de Verano,también era frecuente pasar el día en el campo de nuestros abuelos o amigos,y darnos un chapuzón en la alberca que usaban para regar el huerto. Ya en los años 70s,Dolores la Gobea contrataba un autobús todas la semanas para ir a las playa de la Higuerita ,Matalascaña,Mazagon  y otras playas y pasar el día refrescandonos,



Espero que este reportaje les haya refrescado un poquito,
aunque solo sea en la memoria.

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viernes, 27 de marzo de 2020

En 1834 no pudo celebrarse la feria.


En 1834 no pudo celebrarse la feria porque hubo una epidemia "del mal contagioso del cólera-morbo"que había invadido algunos pueblos de Sevilla y Córdoba.
Vista de Sanlúcar la Mayor en el siglo XIX
El siglo XIX, además de convulso en el plano político, estuvo azotado por varias epidemias que diezmaron la población.Una vez más la enfermedad entró en 1833 en Sevilla por el puerto, y los primeros enfermos se localizaron en Triana. El cólera-morbo asiático hacía aparición de esta manera en Sevilla. Pronto las autoridades establecieron la incomunicación del arrabal con el resto de la ciudad, pero esto no sirvió para evitar el contagio en el resto de barrios.
Durante los primeros días de septiembre un buque inglés atracaba en el Puerto de Sevilla. Algunos de sus tripulantes sufrían la enfermedad y se la contagiaron a algunos estibadores de Triana que descargaron el barco. De allí, pese al cordón sanitario establecido en torno al barrio, se extendió al resto de las ciudad, los primeros el Baratillo y Cestería, tal y como recoge Francisco Porrúa y Velázquez en su libro «Historia d ella Epidemia, llamada Cólera-Morbo acaecida en la ciudad de Sevilla».

También desalojaron las casas en las que hubiese comenzado a desarrollarse la enfermedad, se limpiaron y desinfectaron las calles, se trataban de que los cadáveres estuvieran enterrados 24 horas después del fallecimiento y se vigiló que se conservase la tranquilidad pública.Las epidemias y enfermedades, así como los períodos de hambre, atacaban duramente a las clases sociales menos favorecidas, y los que morían se enterraban en las iglesias o en sus entornos hasta que a mediados de s. XVIII comenzaron a  aparecer disposiciones que obligaban a llevar a cabo los enterramientos fuera de las iglesias y sus alrededores, para situarlos a las afueras de las poblaciones.
















Sanlúcar la Mayor recuerda a través de su memoria histórica estos acontecimientos de pandemias a traves de distintos monumentos instalados en algunos de nuestros barrios.La falta de medios en estos siglos acabaron mermando la población considerablemente,desde el primer tercio del siglo XIX hasta finales del mismo siglo en las grandes ciudades de España. En total, fallecieron unas 800.000 personas a lo largo de las cuatro pandemias que acontecieron en España durante ese siglo.Sirva decir que la población española en 1800 era de 11,5 millones de personas y se caracterizaba por una alta tasa de natalidad y mortalidad. Las sucesivas pandemias que sufrió el país provocaron una recesión económica, así como una oportunidad de cambio profundo en la sanidad e higiene en España. No estuvo exenta de polémicas, tanto por el empleo de las vacunas creadas por Jaume Ferran i Clua como por las formas de combatir la enfermedad, así como por las políticas empleadas para abordar la misma. 
En España en el siglo XIX, es devastador por las consecuencias que generó su miedo. Todo ello a pesar de que ya se comenzaba a sospechar en los modos de transmisión de la infección entre la población y de comenzar a coordinarse una incipiente red internacional de puestos sanitarios que facilitasen información periódica respecto a la evolución y situación de la enfermedad. En algunas ciudades, como en Madrid, se renovó el sistema de comunicación y saneamiento de aguas, creando el Canal de Isabel II. En las provincias españolas fueron apareciendo sucesivamente brotes epidémicos. Este brote atacó con mayor virulencia a las clases bajas, en especial las emergentes trabajadoras.Cabe mencionar que el terror causado en la población, debido a las muertes ocasionadas, fue motivo de revueltas populares e inestabilidad social.En el siglo XX, sólo hubo dos brotes de cólera en España, que sucedieron en 1971 y 1979.wikipedia





Hásbunal-láhu wa nimal wakil.
¡Allah nos basta! ¡y qué excelente Guardián es!