viernes, 1 de julio de 2022

Sanlúcar la Mayor (Ayuntamiento) y vida municipal.

 

Sanlúcar la Mayor (Ayuntamiento) y vida municipal.
El ayuntamiento actual está situado en un espacio del siglo XIX -1800. al  cual fue compartido con  la parte de arriba el alcalde, y la parte baja el calabozo o gatera del cuerpo  municipal, Antigua calle de Isabel II, hoy Virgen de los Reyes, conserva la misma fachada primitiva con dos galerías altas y baja con Habitaciones en ambos pisos. Aquí estuvo la primitiva cárcel, mal acondicionada hasta su traslado al viejo  y deteriorado convento de los padres Carmelitas en la calle  Inmaculada Concepción.

     La vida municipal se establecía en torno al Ayuntamiento, la vida religiosa se hallaba distribuida por la Iglesia parroquial, todos los sanluqueños aman su pueblo con pasión y, me consta también, que todos sus habitantes, los que han llegado con la expansión, han elegido libremente vivir en este pueblo. Sin embargo, la lectura de este libro virtual, entre otras cosas, podría servir para conocer, y por ello amar, mejor nuestro pueblo, para sentirse identificado con todo el conjunto de sus habitantes.

   Sanlúcar la Mayor en el Siglo XX, un estudio de investigación para su conocimiento cultural a través de la memoria oral transmitida por sus pobladores así como las investigaciones de historiadores que aportaron un mayor conocimiento de nuestra cultura y que aportaron un mayor beneficio para Sanlúcar la Mayor.

Sanlúcar la Mayor en el Siglo XX
https://ricarditotecela.blogspot.com/


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lunes, 6 de junio de 2022

SANLÚCAR Y SU “TEMPUS FUGIT” (reloj solar Siglo XVII)

 

SANLÚCAR Y SU “TEMPUS FUGIT” (reloj solar Siglo XVII)

Antonio Salado López, nos muestra a través de su artículo publicado el 18 de mayo de 2022, una visión muy acertada sobre El gnomon del reloj solar ubicado en una de las fachadas laterales de la parroquia de Santa María de Sanlúcar la Mayor.  Esta nave lateral derecha fue construida en el siglo XVII junto a la segunda puerta de entrada y junto a la torre donde aún no figuraría nuestro reloj actual.


Fueron tiempos donde el sol marcaba nuestra  cotidiana vida, muy posiblemente marcó durante siglos el ritmo y pulso cotidiano de nuestros ancestros al paso incesante por aquel Camino Real. Lo que hoy percibimos como un nimio detalle decorativo que se pierde en la blancura de su fachada, se erigía antaño como un instrumento esencial para conocer las horas del día.


La particularidad de este reloj solar, reside en los cuatro enigmáticos rostros que contemplamos bajo el plano del reloj. Cuatro rostros, que podrían representar alegóricamente las cuatro estaciones del año, o la suma de los dos solsticios y dos equinoccios que conforman el año solar o año trópico atendiendo a una interpretación puramente astronómica.

Desde una visión teológica, podríamos identificarlos con los cuatro evangelistas-algo bastante descartable-, o incluso, con los cuatro rostros de Dios (Ezequiel 1:10) que describen las Sagradas Escrituras, aunque esto último parece altamente improbable ya que estos se referían en algunos casos a rostros de animales.


No obstante, si atendemos con detenimiento a estas cuatro faces disímiles, de derecha a izquierda, quizás el artista no más persiguió una idea más mundana e inagotable con la plasmación de la locución surgida del poeta Virgilio (70-19 a.C.), que escribe en las “Geórgicas: "Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus” (pero huye entretanto, huye irreparablemente el tiempo) (Georg. III, 2, 84). Esta locución que en época clásica tuvo gran repercusión y expansión, era habitual que se inscribiese en los relojes solares durante la Edad Media, incluso en época del barroco.


El “tempus fugit” (el tiempo huye o el tiempo vuela) parece impregnar los rostros bajo este reloj. De derecha a izquierda, el primer rostro algo más pequeño y de líneas más limpias e indeterminadas con ojos entreabiertos (niñez), da lugar a un segundo rostro más maduro y delimitado en su morfología (madurez), para pasar a un tercero en el que se denotan incluso ciertas arrugas y decrepitud y que empieza a mirar inexorablemente al cielo (senectud); terminando con un último semblante que parece yacer serenamente ya con los ojos cerrados (muerte).

Especialmente en el arte Románico, los canecillos de las iglesias estaban repletos de rostros y figuras alegóricas que impregnados de mensajes y significados se dirigían a quienes los contemplaban a diario, como si se tratasen de códigos visuales tallados en la piedra. No parece pues descabellado, por tanto, que muchos sanluqueños ayer como hoy, sigamos mirando este reloj para ser conscientes de que, el “tempus fugit” nos seguirá aleccionando y desdeñando como una mota en el olvido por mucho que nos resistamos a aceptarlo.

 
La Torre. Vigía arrogante llama al laboreo, y en la hora amante su toque es constante y dulce el recreo. Suspiro, en la aurora doblón, en la pena y si a Dios adora su lengua es canora como un alma buena. Silueta graciosa de reina en su silla, que siempre afanosa, escucha amorosa la oración sencilla.

https://ricardocineman.blogspot.com/2019/05/historia-del-reloj-de-la-torre-de-santa.html

 
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lunes, 18 de octubre de 2021

Antonio Palmar Gálvez 1909 -1977.

 

Antonio Palmar Gálvez ( Sanlúcar la Mayor)
Padres: Rafael Palmar y María Gálvez (Sanlúcar la
Mayor)
Nacimiento: 29 de Julio de 1909
Defunción: 3 de Abril de 1977
Esposa: Ana García Hidalgo (Sanlúcar la Mayor)
Hijos: María, Ana, Rafael, Juan.
Vivian en C/ Limones Nº 21

Realizo el servicio militar en Melilla,
en el Regimiento de Regulares. Año 1930.
Durante la Guerra civil española fue movilizado
a su propio regimiento de regulares en Melilla.
En este periodo de guerra, fue dado de baja debido a que
al lanzar una granada, esta, estalló en el aire y la onda
expansiva le alcanzó una de las manos, por lo que al
recuperarse de las heridas le quedo deformada.
A su regreso a Sanlúcar la Mayor retoma su puesto de
Municipal en el que permanecerá hasta su jubilación.

Fotografía durante el servicio militar en Melilla.
 
Antonio Palmar fue muy conocido y reconocido por su
trabajo de Municipal. Fue un hombre de compleción
corpulenta, serio y con dotes de mando lo cual provocaba
un gran respeto, “parecía que había nacido para ser
municipal”. Pero en el fondo, Antonio, no era tan fiero
como aparentaba. A primeras horas de la mañana
establecía el orden en el mercado de la plaza con los
puestos que tenían asignado su lugar, o vigilaba estos en
ausencia de sus dueños. Pero como más se le recuerda es
sentado a la puerta del Ayuntamiento, en una silla de enea a
la espera de su ronda, cuando le tocaba servicio nocturno
que solía ser casi siempre.

Fotografía de Municipal en el periodo de posguerra.
 
Antonio Palmar además de ser corpulento,
con los años adquirió un sobre peso excesivo con
un abdomen bastante pronunciado. Este hecho,
unido a sus dolencias en las piernas por una
deficiente circulación sanguínea, ralentizaba en
gran medida sus desplazamientos. En aquellos
años 50, tanto en las corridas de toros como en los
cines de la Venta Pazo y el de Juan Macías, solían
formarse una colas muy largas para las que el
Municipal Palmar era requerido para poner
orden.

Fotografía con su amigo “Ventura “que era un antiguo empleado de la
gasolinera, en la que recrean un simulacro de detención de un malhechor



 
Fotografía en los años 60 de paisano tomando unas cervezas con su amigo
Filomeno.
 Los sanluqueños y sanluqueñas guardaran en sus memorias muchos recuerdos
de tan singular personaje, incluso yo mismo, a mis 8 o 9 añitos, que solía jugar
en el porche de la Iglesia de Santa María con mis amigos, cuando hacíamos
alguna travesura, pronto aparecía el municipal con su vara, lo cual nos hacía
salir corriendo mientras gritábamos ¡¡que viene Palmar!!, pero debido a su
limitada movilidad nunca nos alcanzaba.
 
Fotografía junto a su hermano Rafael -en el centro- conocido también por el
“Manco Palmar “que trabajaba en el Juzgado.

 Durante décadas Antonio Palmar, estuvo al servicio de nuestro
Ayuntamiento y de sus paisanos/as por lo que guardamos en nuestra memoria
colectiva muchos de aquellos momentos de su presencia. Por ello, hoy le
recordamos, con el deseo de que su alma descanse en paz. Antonio Palmar
Gálvez tras su jubilación, se retira a descansar hasta su defunción en 1977.

 Doy las Gracias a su Hija María y a su nieto Joaquín por facilitarnos estos
datos y fotografías.

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jueves, 2 de septiembre de 2021

Bar la Horca. Calle Cristóbal Colón.

 

Bar la Horca. Calle Cristóbal Colón.

Este bar está situado en la conocida calle Cristóbal Colón, en la travesía de la carretera de Sevilla – Huelva, esquina con la calle Duque de Lerma.  Sus antecedentes como bar se remontan a finales de los años de  1920, donde fue conocido como el bar de Manolito de la Horca. En sus traspasos figuran los nombres de Manolito Liza en 1940, Agustín “Pistola “en 1950,  Joaquín (el cobrador de autobús de la empresa Jiménez). Eugenio Corchero en 1970, y que sería traspasado en el 2004 a Manolo Ruiz. Recuperándolo como restaurante hasta su traspaso en el 2018 donde continuaría como restaurante unos años como Bar Restaurante La Buena Vida. Actualmente (cerrado)

Este bar fue muy conocido a lo largo de sus tiempos no solo por sus tapas y vinos, también  fue lugar donde vendían tanto las entradas para el cine y entradas para las corridas de toros que justo en frente se encontraba la vieja plaza de toros ya desaparecida a finales de los años 70 como lugar de espectáculos, llegando a su destrucción final a comienzo de 1990, donde fue construido un edificio de viviendas conocido como el Ruedo.

En cuanto a su conocido nombre de la Horca aun no conocemos datos algunos, es posible que por su nombre pudiera haber sucedido lo que su nombre indica. En aquellos años también fue abierto otro bar muy conocido en la misma carretera, este se llamaba, El Lagarto, pero este fue motivo que el dueño coloco en el bar un lagarto de tamaño natural pero de madera; este bar como todos lo conocéis fue después traspasado a Julio López y que actualmente se cerró recientemente. Los bares de nuestro pueblo siempre tendrán unas historias que contar, ya que estos fueron y son lugares donde el pueblo los visita a diario, y en ellos, y cada uno en su tiempo fueron testigos de acontecimientos de nuestra convivencia social. 

 

La calle Cristóbal Colón como es conocida actualmente, y en cuanto a su nombre nada que contar ya que todos/as reconocemos a este señor, pero también tuvo otros nombres, según el estudio de Miguel Ángel Soler Vázquez, también fue conocido con los nombres de, Calle del Horno de la Rufiana o Rufina. Estaba formada esta calle en 1620 por un total de 8 casas, de las cuales, 8 estaban habitadas. Vivian en esta calle 39 almas, repartidas de las siguientes formas: 24 varones; 15 hembras.


También fue conocida a primeros del siglo XX como, Calle de Castillejo. Esta calle existía en el año 1904, según planos del Instituto Geográfico y Estadístico. Esta calle fue declarada de 2ª Categoría en el Pleno Municipal del 12/1/1938.
Y popularmente es conocida como Antigua Carretera de Sevilla Huelva.

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jueves, 26 de agosto de 2021

XXV Olimpiada Barcelona 1992.Eustaquio Florea.

 

Sanlúcar la Mayor fue uno de los pueblos elegidos para portar la antorcha olímpica de la XXV Olimpiada Barcelona 1992. El 13 de Junio pasaría por Sanlúcar la Mayor en manos de nuestro querido amigo y paisano Eustaquio Florea (que en paz descase), que nos dejó recientemente, fue recorriendo nuestras calles portando la antorcha olímpica como recogemos en estas instantáneas aportadas por Manuel R. Márquez.


Los portadores de la antorcha procedían de las siguientes agrupaciones. voluntarios olímpicos de varias regiones de España, portadores elegidos por los ayuntamientos de las ciudades por las que pasaba el relevo, que podían elegir un corredor cada uno, las empresas colaboradoras con el relevo y el Comité Organizador, y personas del público en general que presentaron su candidatura.

El primer portador de la antorcha olímpica fue portado por Savvas Saritzoglou, participante olímpico de Barcelona. El número de portadores de la antorcha fueron: 365 en Grecia, 9.484 en España, de los cuales 8.885 fueron a pie y 599 en bicicleta. Visitó en 39 días las 17 comunidades autónomas, recorriendo más de 6.000 km. Pasó por 652 localidades y se detuvo en 60.

El 24 de Junio, la llama llegó a Barcelona y recorrió la ciudad durante toda la noche rodeada de una multitud entusiasmada. Al día siguiente, la última etapa la llevó al Estadio Olímpico para la ceremonia inaugural, donde el arquero paralímpico Antonio Rebollo encendió el pebetero disparando una flecha encendida de la llama olímpica.

 

 


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Más Información.
https://es.wikipedia.org/wiki/Antorcha_ol%C3%ADmpica_de_los_Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Barcelona_1992


miércoles, 24 de febrero de 2021

El ultimo prisionero de la vieja cárcel de Sanlúcar la Mayor.

 

El ultimo prisionero de la vieja cárcel de Sanlúcar la Mayor.

   El siguiente hecho ocurrió en la primavera de 1965. Mi abuelo Manuel Amores Torres durante muchos años se dedicó a la venta y compra de ganados, fue muy conocido entre los tratantes que con regularidad solían parar por la zona de la corredera para sus ventas, era conocido como Manuel  el "Muillo", y sobre todo en aquellas ferias de ganados que dio origen a nuestra feria de Mayo.

 

 En una de estas ferias compro una partida de borricos a unos gitanos, satisfecho con la compra llevo el ganado a una vieja cuadra que tenía en su casa en la calle de los postigos, frente al colegio de la corredera.




    En aquellos años el colegio estaba rodeado de Plantas de Petiforos rodeadas de alambres para limitar su perímetro. Pasada la feria mi abuelo Manuel Amores le dijo a su hijo mayor José, que llevara los borricos a pastar por la parte de atrás del cuartel de la guardia civil, que en aquellos años solo eran fincas de pastos, al cabo de unos días un municipal se percató de estos animales sueltos y llamo al dueño, mientras tanto el municipal llevo los burros al corral del matadero que estaba  en el viejo mercado de abasto.





    De esta finca  hoy día solo se conserva la vieja capilla de la Virgen del Carmen como origen del convento  de los padres carmelitas fundada en 1700 a instancias de las monjas del convento de San José, deseosas de estar asistidas por religiosos de su Orden. En el siglo XIX durante la invasión napoleónica un batallón de suizos se alojó en dicho convento desmantelándolo por completo, viéndose obligada la comunidad a disolverse. Tras la expulsión de los franceses, el convento tomo vida de nuevo después de llevarse a cabo las obras necesarias de  restauración, hasta su desaparición definitiva, terminando sus días como cárcel. Fotografías de la cárcel, el carcelero Mariano Pacheco   Morales, y el Aguacil.



Patio de la carcel,(casa del carcelero Mariano), y Manuel el aguacil.

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martes, 23 de febrero de 2021

La Cárcava y sus cuevas (parte 1)

 

Vistas de las Cuevas ( 1962)
La Cárcava y sus cuevas (parte 1)

   A comienzo del camino viejo existió unas cuevas donde llegó a vivir una familia Sanluqueña conocida por Concha "la latera “ya que junto a su marido se dedican a remendar las latas y utensilios caseros tapando los agujeros o construyendo a partir de una lata de leche condensada les ponían un azar para convertirlo en un vaso para beber, la cueva presenta un pequeño salón con una habitación lateral donde la señora ponía una cortina, de esta manera guardaba más intimidad para su familia. También fueron utilizadas por los trashumantes gitanos que venían cada año en primavera durante la feria local, donde venden o cambian sus transacciones ganaderas, durante su temporada solían ocupar estas cuevas como casa transitorias.



En las Fotografías vemos a Teresa una encantadora señorita hija de José Cárdenas "Cánovas" que vivían junto a la barandilla y la cárcava, y a Pedro Jaén Gonzales que también vivía en la calle Fuente.




    Estas cuevas no eran las únicas ya que nuestra cárcava antes de ser tapada por esta parte de la corredera, y que tenían casi treinta metros de profundidad, desde la barandilla de seguridad que estaba junto a la arboleda de la niña Reyes, podíamos ver como las aguas sucias salían por las tuberías como si fueran un manantial, surcando cuesta abajo hasta perderse de vista a lo largo de la cárcava, desde esta barandilla podíamos ver una de las dos cuevas que se encontraban en esta parte de nuestra cárcava.

    Cuentan  los mayores que siendo ellos niños solían entrar en estas cueva  sin que ninguno de ellos pudieran averiguar su profundidad ya que les daba miedo continuar adelante (La historia cuenta una leyenda sobre estas cuevas en las que su profundidad alcanza un recorrido hasta llegar al recinto amurallado de San Pedro posiblemente sirvieron como una salidas de escape en caso de una invasión,


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